G.K Chesterton comentó una vez que jamás discutía otra cosa que no sea política o religión, puesto que; «no hay otra cosa para discutir».

Obviamente, no se refería a que no existan otros temas debatibles, sino que estos, son el debate por antonomasia.

Pobreza, dictaduras, corrupción, criminalidad, crisis económicas, conflictos bélicos…
Estos son los problemas que escuchamos todos los días y que lamentablemente, a la mayoría de nosotros nos afecta.

El motivo de ésta página será explorar la discusión política, indagar sobre las problemáticas de esta etapa de la historia y encontrar posibles soluciones desde un enfoque multidisciplinario.


Un Gentilhombre es aquél que se comporta con “cortesía, nobleza y distinción”.

Su etimología proviene del vocablo medieval “gentilhomme”, usado desde el siglo XII en Francia para referirse aquellos que provenían o parecían de familia noble.

Poco tiempo después, los ingleses tradujeron el término a “gentleman” mientras en el mundo hispano, aunque también existía la traducción “gentilhombre”, se optaba por usar “hidalgo”.

El concepto del gentleman fue evolucionando y para fines del siglo XIX, el término ya no connotaba nobleza, sino, modales, integridad, consideración, honor, elegancia etc.

Quíen le escribe, no sólo adhiere a esta filosofía, sino que también pretende replicarla tanto en la forma de dirigirse hacia los lectores, como en los modos de debate, que hoy se han degenerado a lo vulgar y grosero.

Un cordial saludo a las damas y caballeros que han pasado por página.

El Gentilhombre