5 MITOS sobre el LIBERALISMO

 

Las ideas liberales/libertarias, han tenido un fuerte rechazo durante los últimos 70 años, particularmente, dentro de latinoamérica, donde se suele acusar al liberalismo como una idea malvada y explotadora que arruinó el potencial latinoamericano.

He aquí, cinco mitos frecuentes sobre los liberales y sus ideas.

 

UNO – Los liberales defienden solo los intereses de los grandes empresarios, no tienen ninguna sensibilidad social por las personas en situaciones más vulnerables.

En primer lugar, los liberales no defienden al empresario per se, sino a la empresarialidad, el libre acceso a que una persona pueda poner en marcha sus emprendimientos, sea un kiosko, una pizzería, una peluquería, una librería o un servicio.

No debemos olvidar que muchas de las grandes y millonarias empresas multinacionales que nos han cambiado la vida a todos, han comenzado de la manera más modesta, en varios casos, desde un escritorio en un garaje y un presupuesto casi nulo.

La escandalosa cantidad de impuestos y regulaciones que tienen nuestros países, desalientan enormemente cualquier tipo de emprendimientos, siendo por ejemplo Argentina un país donde la empresarialidad está prácticamente está prohibida de facto.

Los más interesados en solucionar este problema, deben ser justamente los más pobres, ya que son ellos los que más se benefician de la creación de riqueza y nuevos puestos de trabajo que dan estos proyectos, dándoles la capacidad de capitalizarse y crecer, como lo han hecho la gran mayoría de nuestras familias, que no descienden del rico, sino del obrero o el campesino.

Y es importante aclarar, que para una enorme porción de los grandes empresarios, más que su deseo, esto es su pesadilla. Ellos son los primeros interesados en no tener competencia, en preservar su monopolio manteniendo las regulaciones, los impuestos y las coimas, que negocian con los gobiernos de turno.

Quizás podamos celebrarlos por sus torpezas, que han prestado evidencia para comenzar a meter presos a muchos de nuestros políticos.

DOS – Los liberales defienden la desigualdad

La desigualdad social no es un problema, es una simple diferencia.
Lo que es realmente importante, es que toda la sociedad vaya aumentando su calidad de vida, que es lo que en la mayoría de países viene ocurriendo ininterrumpidamente desde la revolución industrial.

De todas maneras, para no esquivar la crítica, los liberales sí defienden una igualdad, jurídica, pero muchos no reconocen otras categorías de igualdad, por que de hecho, no existen.

La idea de una igualdad social o una igualdad de oportunidades, diría Mises, es usar las ciencias sociales bajo una estructura y lógica newtoniana.

En el caso de la igualdad de oportunidades, esta presupone que las personas somos iguales, que no tenemos ventajas comparativas, por lo cual una nivelación aseguraría que todos partamos de la carrera en una misma largada.

Los humanos nacemos desiguales a todo nivel, desde nuestra genética hasta nuestras capacidades físicas, cognitivas y actitudinales. La igualdad de oportunidades es una lucha contra nuestra propia naturaleza.

Pero esto es incoherente

Esta no existe, por que simplemente, las personas no somos iguales,

Como dijo incluso Marx:

Esto es tan obvio, que incluso encontramos fragmentos de Marx donde apuntaba a la importancia de la desigualdad de los individuos y sus respectivos privilegios naturales.

“Unos individuos son superiores física o intelectualmente a otros y rinden, pues, en el mismo tiempo, más trabajo, o pueden trabajar más tiempo…

“El derecho sólo puede consistir, por naturaleza, en la aplicación de una medida igual; pero los individuos desiguales (y no serían distintos individuos si no fuesen desiguales) sólo pueden medirse por la misma medida siempre y cuando que se les mire solamente en un aspecto determinado”

  • Crítica al programa de Gotha; Karl Marx; Capítulo I

Y no hace falta profundizar en la ridícula igualdad material que muchos pregonan, como Robert Nozick apuntaba, aunque logremos dividir todas las riquezas del mundo equitativamente en toda la población mundial, apenas comienzan los intercambios voluntarios esa igualdad se derrumba.

La lucha contra la desigualdad es la batalla favorita de los políticos, ya que es una batalla imposible de ganar, lo que les dá la chance de aumentar su funciones dentro del estado, de nuestras vidas y de nuestras billeteras.

 

TRES: Si no fuera por las conquistas sociales, nuestras vidas serían miserables.

Frecuentemente, aquí se entra en una grave falta de conocimiento de teoría económica. En muchos casos se habla que hace 60 años, la gente tenía salarios más bajos por egoísmo de sus empleadores, sólo había que implementar un salario mínimo.

Que para que alguien supere la pobreza, hay que darle un plan, para que se pueda acceder a mejor salud, simplemente hay que hacerla pública.

Estas premisas reducen la teoría del capital a la simple voluntad de los políticos.

No se está entendiendo que hace que una sociedad se vuelva rica y próspera y proponiendo así políticas que justamente hieren este proceso.

 

CUATRO: Abrir la economía destruiría nuestra industria nacional, debemos ser proteccionistas.

El público se renueva, un planteo mercantilista con más de 500 años de antigüedad en el cual la gente sigue insistiendo, dejando de lado todas las veces que desde David Ricardo hasta el día de hoy lo han explicado.

Es correcto que al abrir la economía, muchos empresarios que se benefician de el modelo corporativista y prebendario de nuestros países estarían en muy serios problemas.

Esto de todas maneras, más que una preocupación es un alivio.

Al abandonar el proteccionismo y las guerras comerciales, muchos productos y servicios que entrarían al país serían de menor precio y mayor calidad.

El mayor beneficiado aquí es el consumidor y en especial los pobres, que han aumentado su capacidad adquisitiva enormemente,

También esto es muy beneficioso para los nuevos empresarios y emprendedores, que ahora pueden acceder a bienes de capital, repuestos, herramientas y servicios mucho más baratos, aumentando enormemente su productividad y la dándoles la chance de volverse líderes en su rubro a nivel regional o incluso mundial.

Uno puede discutir cómo debe ser la transición de una economía corporativista a una libre, pero sus consecuencias son, desde la perspectiva del ciudadano medio, muy convenientes.

Por otra parte, al abandonar la guerra comercial, la exportación de productos y servicios al exterior aumentará considerablemente, aumentando más los incentivos a la empresarialidad y como consecuencia seguir sacando gente de la pobreza.

El problema aquí es que mucha gente cae en la idea monstruosa y ridícula de la autarquía. Rechazar casi en su totalidad al comercio y optar que nuestros países produzcan todo aquello que necesiten, generando así trabajo y entre comillas, fuerte.

Este planteo a veces llamado nacionalista, aunque es Estalinismo puro y duro, retroceder pensamiento económico 300 años.

Acorde a la ley de asociación de Ricardo, tanto a nivel personal como colectivo, sea nacional o internacional, la mayor productividad se alcanza cuando cada uno se especializa en aquello que tenga una ventaja comparativa.

Este proceso obviamente logrará que se vaya diversificando enormemente los rubros de la producción, pero hay que ir paso a paso.

Es necesario que abandonemos las regulaciones e impuestos para abrazar el libre comercio y que aumenta nuestra capacidad adquisitiva y por ende el bienestar y la empresarialidad.

 

CINCO:  Los liberales son libertinos, hedonistas, materialistas , etc.

El liberalismo es una filosofía política minimalista que no pretende extenderse sobre qué estilo de vida hay que tener, que religión profesar, o qué fines últimos hay que seguir.

Los liberales y libertarios pueden estar por todo el espectro, puede ser conservadores o progresistas, hedonistas o monjes, religiosos o ateos.

Lo que une a los liberales, es el respeto y la tolerancia, por que si bien pueden estar en desacuerdo en muchísimas cosas, jamás van a usar la violencia y el poder coactivo del estado para obligar a los demás a seguir su propia cosmovisión o proyecto de vida.

Todos izamos una misma bandera, la de la vida, la libertad y la propiedad.

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